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Las cosas han cambiado respecto a vieja Ley de Régimen Local de 1955, en su artículo 78.1 para ser Concejal solo se exigía ser vecino, ser mayor de veintitrés años y saber leer y escribir. En la actualidad no se exige ser vecino, lo que puede permitir que gente de otros territorios puedan ocupar cargos electos en una determinada población. Ello puede para quienes tenga una constatada competencia personal y profesional poder “trabajar” para ciudadanos que no sean sus vecinos. Otra puerta giratoria para los políticos profesionales… Cosa a no perder de vista.

En el municipio que no se desarrollan Procesos Participativos abiertos al universo de la ciudadanía, se obvia esta condición necesaria para gestar una liberal democracia y no puede desterrase el más de lo mismo. Aún hay Alcaldes que anteponen su ambición de gobernar al riesgo de poder representar a la totalidad de la ciudadanía. Hacen oídos sordos a los ciudadanos que no piensan como él y a minorías nacientes que le pueden ser una oposición. Este ha sido el estilo político que hasta ahora se ha impuesto en las poblaciones promovido por el bipartidismo o la falta de alternativas para gestionar con ideas de cambio.

En esto momentos el resurgir de nuevas alternativas político sociales y a reducir la opción de que unos pocos mandan y deciden el futuro de todos. En anteriores elecciones mucha parte de los electores han votado lo mejor de lo peor de la oferta. No había alternativas con solvencia resolutiva y muchas cargadas de “políticos de oficio”.

En la historia de la civilización quienes han cambiado las cosas para progresar han sido unos pocos líderes que inspirados en su idealismo propio han movido a la gente y cambiado el orden de las cosas. En una ciudad y más en un pueblo pequeño, el ciudadano espera que “su héroe” sea su Alcalde. Es el poder social que el ciudadano tiene más cerca. La historia de un pueblo la escriben en gran parte las decisiones de buenos Alcaldes en tiempo de paz y también es momentos de conflictos. De ellos no se hablará si pasar desapercibidos. El Alcalde debe de ser un “iluminado”, que tome decisiones importantes, innove y corra riesgos buscando lo mejor para sus vecinos. Un Alcalde no es un gestor administrativo solo para cuadrar las cuentas y ejecutar las decisiones jerárquicas. Ser valiente y aportar valor y respeto para todos los ciudadanos de su municipio, actuar con determinación para cambiar la política rancia hasta ahora estandarte de muchos pueblos. Y, ganarse la confianza de sus ciudadanos para que estos le apoyen en momentos complicados en los que aparezcan discontinuidades o desarrollar innovaciones disruptivas.

El Alcalde moderno debe de delegar en el Concejal y asegurar que este debe de saber que aunque él como responsable político está legitimado para adoptar decisiones de ámbito político, debe cumplir y actuar con firmeza en: 1º Que las decisiones que adopten sean legales; 2º Que se sigan los cauces correctos del procedimiento administrativo y 3º Que el Concejal, esté familiarizado con el procedimiento administrativo. Tres condiciones para evitar tener que aprender a base de costosos experimentos y, respecto a las personas, debe de saber generar cocreación y colaboración creando equipo con su personal y efectivos técnicos y administrativos del ayuntamiento. Nada es posible sin la participación positivista de los hombres y mujeres que componen sus efectivos.

¿Y el riesgo? Está en la capacidad del ciudadano a la hora de votar a determinados candidatos. El cargo de Alcalde o Concejal, por la responsabilidad que conlleva y la relevancia de las funciones que desempeña. Cosa que se constata en la exposición de motivos de la recién nacida Ley 3/2015, de 30 de marzo (BOE del 31), reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado, con el siguiente texto: «Un alto cargo, por la responsabilidad que conlleva y la relevancia de las funciones que desempeña, sólo puede ser ejercido por personas que, constatada su competencia personal y profesional, respeten el marco jurídico que regule el desarrollo de su actividad. En este sentido, esta ley aclara, refuerza y amplía dicho marco jurídico con vistas a garantizar que el ejercicio del cargo se realice con las máximas condiciones de transparencia, legalidad y ausencia de conflictos entre sus intereses privados y los inherentes a sus funciones públicas». Y la lectura del texto nos ha llevado a reflexionar sobre el ejercicio del alto cargo de la Administración Local, centrado en los Concejales y Alcaldes.

Este marco jurídico regula la materia de su competencia, pues si no fuere así estaríamos en el terreno de la ilegalidad y por tanto en asuntos de competencia de Jueces y Magistrados. Pero respecto a la exigencia de constatada competencia personal y profesional, es público y notorio que en ocasiones no se cumple.

Daremos por supuesto que todos respetan el marco jurídico que regula la materia de su competencia, pues si no fuere así estaríamos en el terreno de la ilegalidad y por tanto en asuntos de competencia de Jueces y Magistrados

http://www.congreso.es/constitucion/ficheros/leyes_espa/l_003_2015.pdf

Más: Parte 1ª

Concejales y la nueva ley del ejercicio de altos cargos; Cualificación de candidatos (1ª parte)