X_ Obras<<El líder creativo, auténtico, interactivo y permeable substituirá el antiguo directivo ejecutor>>

Efectivamente, uno de los atributos que mayor peso están ganado en este nuevo siglo en el mundo empresarial es el del liderazgo y en el mundo del management ya lo anticipó John Maeda, en el 2013 en el Foro de Davos en una síntesis de las características que debería tener el líder del siglo XXI. Nos explica Xavier Ferrás refiriéndose a las organizaciones empresariales.  En la Administración pública debe también tener validez pragmática este concepto de liderazgo y el primer ejemplo deben de ser los alcaldes en su estilo de liderazgo y transmitirlo al resto de su equipo municipal.

El liderazgo está relacionado con la toma de decisiones en entornos ambiguos o dinámicos, y hasta hace poco este tipo de apreciaciones estaban enfocadas al mundo empresarial por la competencia en entornos locales y estables. Hoy los partidos políticos compiten entre ellos para captar a sus votantes como consumidores a ganar para asegurar su permanencia en el poder, pero… Ah, ¡Caray! las palancas del juego han cambiado, el ciudadano tiene a una híper-información a su alcance y a aprendido a exigir transparencia en la administración pública.

El liderazgo tiene una relación íntima con la estrategia y con la innovación. Con la capacidad de definir planes de actuación diferenciales y ejecutarlos en condiciones de incertidumbre (Xavier Ferrás “dixit”) El liderazgo requiere la transmisión de una energía emocional para extraer equipos y organizaciones de su zona de confort (o de su zona de temor), para movilizarlos y motivarlos.

A la Administración pública ya se le exige que la ética sea la esencia de su praxis y se vea con un BUEN GOBIERNO basado en la TRANPARENCIA, PARTICIPACIÓN y COLABORACIÓN. Tres pilares determinantes para desarrollar la GOBERNANZA que la gente reclama como derecho. Factores del algoritmo necesarios para romper la patología de la corrupción como mal que aparece en primer plano, pero también muchos enquistados en las organizaciones que no les permiten desarrollar planes innovadores.

Pero el liderazgo que viene, dice Maeda que se diferencia radicalmente de las antiguas concepciones de liderazgo, más próximas a la gestión, a la ejecución y a la jerarquía. No solo el entorno ha social ha cambiado. También lo han hecho las organizaciones. Se habla hoy de la figura del nuevo “líder social”, que debe gestionar un complejísimo entramado de relaciones funcionales, de fidelidad y de aversión en sus equipos. Maeda habla de “wirearchy” (algo así como “dirección conectada”) frente a “hierarchy” (jerarquía, dirección por poder), como el instrumento de gestión de equipos complejos, formados por individuos con talento, con aspiraciones, anhelos, ilusiones y temores, inmersos en un entorno global aún mas complejo.

El líder del futuro, el líder creativo, debe ser un símbolo de inspiración (frente a un símbolo de poder). Debe ser capaz de conseguir objetivos impulsando a sus equipos por incentivos (más que por presiones). Deber ser:

  1. Más conector que jerarca.
  2. Más experimentador y flexible que ejecutor de una estrategia predefinida.
  3. Más orientado a la improvisación y a la toma de decisiones rápidas que a la reflexión y al análisis exhaustivo.
  4. Más ambiguo y permeable a las opiniones que taxativo en las directrices.
  5. Más preocupado con la autenticidad que con la razón absoluta.
  6. Más proclive a la humildad y sinceridad en su aprendizaje personal que a la apariencia de control.
  7. Más diseñador y encajador de equipos y visiones, que literal en su visión personal.
  8. Más dependiente de las emociones y de las capacidades de su equipo, más sensible y, hasta cierto punto, más débil.

El líder es humano, y debe mostrase como tal.

El líder creativo, auténtico, interactivo y permeable substituirá el antiguo directivo ejecutor

El liderazgo será un ejercicio de intenso humanismo, frente la simple gestión o a la actividad ejecutiva y de control.

Fuente: Xavier Ferràs; John Maeda; Red.