Barco en FinisterraEn historia de la humanidad, siempre hubo una parte de la población encuadrada en un segmento concreto que lograba vivir bien, en nuestra época la llamada clase media que en relación con la gran mayoría de un nivel inferior que justamente su suerte era subsistir. Los bien situados siempre limitan el riesgo de no perder sus derechos y actúan hábilmente para asegurarse de que no crezca lo suficiente. Vaya que los pobres cumplan su misión de parias y mano de obra para el mantenimiento de las sociedad. Este fenómeno  está regulado por pequeños grupos o castas de los que son muy poderosos. El fenómeno de ventajas para la clase media se le ha llamado desde la segunda guerra mundial como el Estado de bienestar. La bases más significativas del Estado del bienestar están en la política sobre seguridad social, pensiones para la vejez y la atención sanitaria. Tres presupuestos a mantener por todos y basados en la aportación monetaria en los tiempo de actividad laboral y poder tener las prestaciones en la vejez. Otras aspiraciones metafísicas como tener libertad poder decidir el resolverse la vida; poder pagar impuestos sin que ello implique un excesivo esfuerzo económico; y el poder asegurar para las siguientes generaciones esta estabilidad de los predecesor han disfrutado. Este ha sido el objetivo teórico del hombre economicus en los últimos decenios. Hoy todo ha cambiado, los de muy arriba aún poseyendo mucho más de lo que pueden consumir no han puesto límite emocional en la codicia y han descompensado el paradigma del Estado del bienestar. 

Otros los de la “clase media” también experimentando en sus cerebro el placer de la dopamina en el acto de especular y con ello iniciar la tendencia de enriquecerse y estimulando más y más la generación de la hormona oxitocina activada en el efecto del consumir como la función objetivo de esta clase media en la vida económica. Y, la mayoría de la población, porque así lo requiere la pirámide de la estabilidad de la economía capitalista, tener la justas posibilidades para aún a codazos sobrevivir empleando todas sus ganancias, siendo estas la que durante generaciones alimentan la economía de consumo primario, con la que especulan los más ricos y que administran disciplinadamente los pertenecientes a la clase media.

Cuando se rompe este equilibrio del “Yo aquí” y “Tú allí”, porque el número de individuos o el estadio de sus acciones desequilibra la componentes de fuerzas, sea porque la clase media pide más poder o los pobres quieren más prestaciones, se pone en riesgo la subsistencia de todos y de forma inevitables surge la crisis creada por el hombre contra el propio hombre.

En ocasiones es la naturaleza la causante colateral,  como ocurrió en el siglo IX en la península del Yucatán con la civilización maya. La sequía rompió el equilibrio de su estructura humana y ni los sacerdotes como significativa parte de la clase media lograron que lloviese. El pueblo acabó con ellos antes de desaparecer todos por el desastre alimentario y ello ocurrió en pocas generaciones. El pueblo maya ante la realidad climática debió de trasladarse a otros territorios menos azotado, es decir emigrar. No lo hizo y desapareció. Otras veces es el hombre quién provoca guerras para la destrucción del propio hombre y establecer otros valores como objetivos de la sociedad. Hoy la contienda es la crisis económica que provoca desempleo y rompe la contribución de las clases sociales a la ruada de la economía capitalista. La situación actual del mundo en países como España es de alerta, “la rueda se ya roto”. Quienes han consentido hacerlo no pueden seguir mandando, deben limitarse a aportar su conocimiento pero quienes deben de ordenar el futuro son los jóvenes, ya que implícitamente este será para ellos.

Pensadores del siglo XX así lo anuncian y así lo claman. Cambiar la limitación de los derechos de quienes mandan y están creando una economía fracasada para la mayoría de la clase media y matando la esperanza para los pobres, deben de claudicar y generar la alternancia del poder.  Proclamas que dan mucho pensar y para decidir lo acertado:

Stéphane Hessel «… los jóvenes de ahora se juegan la libertad y los valores más importantes de la humanidad».

José Luis Sampedro, apelar por una economía "más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos".

Sartre, en Marzo de 1980, a tres semanas de su muerte declaró: "Es necesario tratar de explicar por qué el mundo de hoy, que es horrible, es sólo un instante en un largo desarrollo histórico, que la esperanza siempre ha sido una de las fuerzas dominantes en revoluciones e insurrecciones y cómo todavía siento esperanza como mi concepción de futuro.… Es necesario entender que la violencia se opone a la esperanza. Es necesario preferir la esperanza, esperanza por sobre la violencia. La no-violencia es el camino que debemos aprender a seguir. También los opresores.… Es necesario llegar a negociaciones para quitar la opresión; esto es lo que permitirá no tener más violencia terrorista. Por lo tanto no debemos permitir que se acumule demasiado odio.

El mensaje de Mandela y Martin Luther King encuentra toda su pertinencia en el mundo que ha superado la confrontación de ideología [p.e. Nazismo] y el totalitarismo conquistador [p.e. Hitler]. Esto es también un mensaje de esperanza en la capacidad de las sociedades modernas de sobreponerse a conflictos por medio del mutuo entendimiento y una paciente vigilancia. Para alcanzar este punto es necesario basarse en derechos, en vez de violaciones, quien sea el autor, debe causar nuestra indignación. No hay que transar estos derechos