Desde un hospital oncológico, la crisis económica se percibe como una vaguedad del género humano
Sin estar con los que están y solo en la soledad de la distancia, percibes que el “tempo” de los seres humanos es corto, muy breve. Alimentarse, procrear y dejar el lugar a otros individuos de la especie. Para aquellos que la fortuna o falsa suerte, les ha dotado de riqueza pueden en algunos casos alterar lo inevitable, retrasando algo el tiempo para llegar al final de la naturaleza del hombre. Hay un momento, y aquí lo percibo a mí alrededor, donde se resuelve la complejidad de la toma decisiones neuroeconómicas, cuando lo que ocurre, hace imposible optar por decisión alguna, porque se ha llegado al punto final, momento en que la economía de la vida individual, da paso a la economía de la generación humana
Los valores de los colectivos humanos como la intelectualidad tanto de las izquierdas y de las derechas, son fungibles que no alteran el destino. Como tampoco el temor a la voracidad de los mercados y a la dictadura del beneficio de lo material. Todos señuelos para que la mayoría de los individuos del género humano focalice sus vida a bailar al son de la insoportable levedad de la política, sí, esa que ahora da y luego quita, como está ocurriendo en los recortes en la los presupuestos de salud. Cuando un colectivo de humanos de todas las culturas están sujetos al denominador común de enfermedades te das cuenta que reducir en medicina es de una crueldad sin precedentes. Cuando se derrocha en infinidad de partidas sujetas a la vida placentera a costa de los demás.
17 Jul 2011 admin
