Promesa electoralSon un ejemplo de voluntad y de comprometerse  este tipo de candidatos que aspiraran a gobernar municipios pequeños pensando que el trabajo de los demás más que el el propio en solitario que tendrán que desarrollar, como una de las condiciones del poder y responsabilidad que asumen. No pueden dejar su protagonismo ante los ciudadanos en un segundo término. Su estrategia es formar un equipo de gobierno que sea participativo y comprometido en las múltiples tareas y proyectos que se tengan que desarrollar una vez se consiga la alcandía y sobe todo la reorganización interna de los trabajadores públicos. La formación y experiencia de este tipo de Alcaldes Vocacionales normalmente es la de haber sido impulsores de proyectos sociales y públicos más que empresariales y sus miras están muy distantes de la realidad económica y problemática social  que mueven los intereses políticos materialistas de los grandes partidos y del neoliberalismo económico como la imparable opción de futuro que impone la sociedad en estos momentos. También rehúyen las políticas progresivas disruptivas. Su pensamiento interno es poder lograr gobernar sin molestar a nadie, un ideal respetado por la moralidad que implica, pero  muy distante de la ejecutiva que requiere la gobernanza de un ayuntamiento en estos tiempos que corren. Hoy hay que “romper los problemas” que afecten el futuro de las poblaciones por la base que los sustentan y saber abrazar soluciones disruptivas, dos situaciones que no siempre caen bien a los ciudadanos que solo buscan sus privilegios individuales y menos a los siempre  enmascarados intereses de los promotores especulativos en las oportunidades del territorio para sus negocios. La grandeza de la democracia es poder expresar todo tipo de ideas, respetando las de los demás. El mal de la democracia es callar, criticar y quejarse. El Alcalde Vocacional debe de atajar la política de la queja sistemática[1]. Tarea nada fácil cuando lidere a su equipo de colaboradores y les haga rectificar propuestas que no encajen con su ideal de gobernanza.

Otra cosa es si se milita simplemente a ser el portavoz de los mismos. Este tipo de aspirantes a alcalde, creen solucionarán con eficacia antes tratando a las personas como ocurre en las prácticas de curanderismo y luego problemas… y, así les va. Quién sea alcalde en el siguiente periodo 2011-2014, necesita ser ejecutivo y basado en su conocimiento, competencias y habilidades para resolver, y aportar un gran valor personal en aceptar el correr riesgos. Saber tomar decisiones con tanta velocidad como los problemas que le surgirán día tras día. Es el tiempo del nuevo estilo de gobernar el del: “líder mejorador”. Detectar y lograr derrocar la política del “más de lo mismo” y protegerse sobre todo de “los mismos de siempre”. En estas dos condiciones está implícito el enterrar el pasado y poder proyectar el progreso y abrir las puertas a la innovación en la política municipal.

Programa, equipo de colaboradores y la gente: son sus ejes de actuación, característicos de un Alcalde Vocacional. Otra cosa será, que además gobierne si dejarse influenciar y transgredir sus pensamientos. Un alcalde en los tiempos de incertidumbre que corren, tiene hasta el derecho a poder equivocarse, poder rectificar si esto ocurre y los sabe comunicar en tiempo y forma a los ciudadanos, estos lo entenderán. Pero a cambio debe de dejar también muy claro que él es el director y protagonista de la gestión municipal y como consecuencia de su resultado, por eso el cargo de alcalde es único. Delegar como sistema y practicar un excesivo empoderamiento puede ser una fisura bajo la línea de flotación del buen gobierno en época de crisis. El planteamiento de ser solo una parte de un equipo, no lo aceptará, aquél ciudadano que espera soluciones a los problemas de su población Es la época de la humildad versus la soberbia, pero también la de tomar decisiones efectivas para el futuro.

El Alcalde Vocacional debe profesionalizarse y tender a ser un Alcalde EFICAZ: Él que decide en base a sus competencias y conocimientos, tiene alto valor personal para tomar decisiones, sobre todo las que aportan beneficios a largo plazo. Es autosuficiente. Asume el coste de votos si es necesario en bien de su municipio. Las críticas de la oposición no alteran sus decisiones. La autoestima no es su objetivo. Trabaja para las futuras generaciones de ciudadanos. Nunca actúa con visión cortoplacista. Es crítico con los individuos mediocres en el poder político. Y sobre todo que no confunde las funciones de un equipo de gobiernos con sus individuales responsabilidades ante la ciudadanía.


[1] Ver post: INTELIGENCIA EMPRENDODORA