X_mascara del talentoPróximas elecciones, miles de candidatos electos y, para qué. ¿Será para mejorar las poblaciones? o ¿Para activar la economía de los territorios?; ¿Puedes ser para crear políticas de empleo? O será, para ocupar los futuros sillones vacantes por los salientes cargos electos que ha cumplido su tiempo y los dejan unos calientes por la contienda con la crisis, otros entre cortinas de humo para pasar desapercibidos por los estropicios que han ocasionados y otros también y más de los deseados,  a la espera de recibir citaciones de los juzgados por las fechorías cometidas y que saldrán cuando se alterne la tendencia política en los plenos municipales. Los que entran ya se están afilando sus útiles para en primera instancia el desprestigiar a los salientes y ya empezar a justificar que no les será fácil ordenar las cuentas municipales y menos pagar las deudas asumidas. Nadie querrá asumir lo que no han hecho. Muchos están ya ansiosos de saber qué, cómo y cuanto se ha gestionado mal,  para llevar al paredón de los medios informativos a los salientes y presentarse ellos como redentores para resolver el caos. Muy pocos llevan bajo su brazo TALENTO y VALOR para reconstruir y menos aportar competencias y habilidades para reconstruir innovando. La causa es que el TALENTO es la virtud ausente, en las listas de los candidatos electos… y solo hay que leerlas.

Esto puede tener una justificación  natura. ¿Quién sería tan osado de querer gobernar? en una situación en que el Estado de bienestar está cayendo por una pendiente sin fondo: ¡Nadie!

Sí es así, quién está hoy en una lista como candidato, es evidente que tiene un interés subyacente para obtener algún beneficio material en el ejercicio de la gobernanza: Un puesto de trabajo, relaciones que le permitan activar su economía personal, una promesa del partido en que tendrá un futuro mejor, o seguir en el cargo una legislatura más  para reconducir asuntos apestosos… ¿Qué el cargo comporta una contraprestación material?, vaya, casi con toda seguridad y a por ella todos y todas. El tiempo en que un cargo electo solo aspiraba como recompensa la autoestima insuflada por el reconocimiento de sus ciudadanos, ya han pasado. También los que estaban movidos por el “espíritu” político, también. Hoy quién desea formar parte de un gobierno municipal, donde solo puede esperarse problemas, esta movido por la contraprestación económica directa y la potencial subyacente.

Alerta ciudadano votante, que hay que saber muy bien a quién se le da poder democrático. Los tiempos no están para pruebas de éxito o error. Si nos equivocamos será para los cuatro próximos años y el error puede sumar aún más carga para las próximas generaciones. Observa  a  quién votas, si tiene TALENTO, se aprecia a simple vista. Si dudas NO LO VOTES. Valora la “edad social”, quienes tienen más de 50 años que en el mundo empresarial se les conoce como <life and life>[1] pueden ser los más efectivos, tienen experiencia experiencia acumulada, son el equilibrio en el gestión . Hay que temer a los <work and work>, esos jóvenes ambiciosos que su deseo es hacerse ver para “saltar” a otras oportunidades. Muchos sin aún experiencia laboral ni en en responsabilidades continuadas pueden pretender “aprender haciendo” son un fracaso anunciado. Hoy la situación de crisis no permite tanteos, solo decisiones acertadas a la primera. Si vienen de legislaturas anteriores, ojo, salvo excepciones, puede se una señal evidente de mediocridad y su actividad se transformaría en conservadores. La peor enfermedad para la gobernanza eficaz en un mundo en cambio permanente. La veteranía y la capacitación profesional es lo que cuenta hoy  versus los experimentos en “a ver qué pasa”. Prima para el voto efectivo, y solo es posible si el candidato electo esta preparado. Votar a quién irradie talento, mire a los ojos y que haya sido capaz emplear su conocimiento, para crear un equipo comprometido  y que sepa desarrollar crear planes de acción. El indicador de tener talento es un valor intrínseco de las personas. ¡Se tiene, o no se tiene! quién se limita a rodearse de una corte de afines, en el primer síntoma de la carencia del mismo.

Es improbable que una persona con capacidades extraordinarias se preste a estar en una lista electoral. Ya las hubo en el pasado, movidas por la ambición y el interés por beneficiarse de oportunidades para sus negocios. Hoy no,  ya que lo que espera en los ayuntamiento de un paradigma de nuevos problemas. No obstante quién practique la capacidad de arremeter con problemas, que sea un líder nato es una actividad que además comporta salud. Quien tiene poder decisorio y lo ejerza con honestidad tiene tendencia a ser feliz. Un cargo electo que solo busque la “oportunidad” fracasará y no será feliz y sus votantes se lo reprocharan por mucho tiempo. Serán como las ratitas sin la oportunidad poder  “mover la palanca” de la desconexión . (ejemplo de la ratita que explica Eduard Pusent) y una legislatura…  son cuatro años.


[1] Términos acuñados por J.M. Casado; Presidente de 2.C