X_Calabazas“Una mentira vital enmascara una verdad que es demasiado amenazadora, peligrosa o dolorosa…” dice Henrik Ibsem[1] . Y aún más, si detrás de ella está el deseo desordenado de posesión y de adquirir riquezas para atesorarlas, es mantener una conciencia ruin y una errada conexión material con la felicidad basada en el dinero y empleando el poder sobre los demás en la mayoría de los casos para este fin materialista. Si además la mentira es empleada para seducir a los demás en acciones políticas, como ahora ocurre en los argumentos de los discursos pre electorales llenos de falacias y ordinarieces. Quién emplea estas erradas armas de convencimiento ante el ciudadano, carece de ética democrática y pierde el principal valor que debe de esgrimir un cargo electo: La honradez. La avaricia y la codicia es un vicio que sobrepasa lo lícito y el ciudadano acaba descubriéndolo, y demasiadas veces ocurre que el sometimiento que hace el político empleando su poder logra arrodillar a los ciudadanos ante él y los mantiene con más mentiras y promesas falsa de una a otra legislatura.

El ciudadano debe de perder el miedo y no limitarse a conspirar en silencio de forma individual. Crear minorías con opinión para llegar a mayorías con poder en las votaciones es la salida que brinda el estado democrático. Los ciudadanos deben de aprender a detectar las mentiras en la que incurren los políticos y denunciarlos socialmente, no dejarse oprimir por el miedo inconsciente de que pueden destruirnos, imposible de hacer si somos parte de una mayoría. Exigir una cultura de franqueza por parte de la sociedad política, si mienten y lo consentimos para nada sirve ejercer el poder electoral que decidirá quién ejercerá la administración de nuestros impuestos. Hay que hacer un ensayo mental comparando a los distintos candidatos políticos, para ver quién miente más entre ellos y eliminar este de nuestra intención de voto. Este ejercicio repetirlos hasta que queden los dos últimos candidatos. Si tenemos suerte uno no tendrá el hábito de mentir y nuestro voto debe de ser para él. Sí no se salva ninguno, reza… que tú país va a dónde no se sale en muchas generaciones.

No te lances en farol de póker y regales tu voto, que es el preciado don que te da la democracia.


[1] Escritor noruego