¿La mentira es un valor político?
“Una mentira vital enmascara una verdad que es demasiado amenazadora, peligrosa o dolorosa…” dice Henrik Ibsem[1] . Y aún más, si detrás de ella está el deseo desordenado de posesión y de adquirir riquezas para atesorarlas, es mantener una conciencia ruin y una errada conexión material con la felicidad basada en el dinero y empleando el poder sobre los demás en la mayoría de los casos para este fin materialista. Si además la mentira es empleada para seducir a los demás en acciones políticas, como ahora ocurre en los argumentos de los discursos pre electorales llenos de falacias y ordinarieces. Quién emplea estas erradas armas de convencimiento ante el ciudadano, carece de ética democrática y pierde el principal valor que debe de esgrimir un cargo electo: La honradez. La avaricia y la codicia es un vicio que sobrepasa lo lícito y el ciudadano acaba descubriéndolo, y demasiadas veces ocurre que el sometimiento que hace el político empleando su poder logra arrodillar a los ciudadanos ante él y los mantiene con más mentiras y promesas falsa de una a otra legislatura.
18 Nov 2010 admin
