X_Sant F Gx (27) Hoy se llama “alcalde”, ayer y a mí me gusta más volver a su origen: alkadi. Más amplio y honrado como es el de “Juez”. Como presidente del Ayuntamiento y Jefe de la admón. Municipal, debe de mandar y aplicar nuevas leyes funcionales que permitan levantar la cabeza de la economía y dentro de la misma razonar implantaciones innovadoras o cada día su municipio estará más desolado y exento de la riqueza para atender las demandas de sus ciudadanos que es la causa de existir de un Ayuntamiento y no al revés. Los impuestos no son para pagar errores de ediles anteriores y por supuesto para atender ineficacias que aún hoy pueden evitarse si el ALCALDE se calza de las nuevas competencias y habilidades que la situación y la modernidad exige. Ignorar lo que se ignora es la postura mediocre de muchos alcaldes y ediles. Creerse capacitados sin pasar test alguno, que lo acredite, es una falta de inteligencia política.

Pretender ordenar las jerarquías y el empoderamiento a colaboradores sin competencias es como firmar un contrato de defunción política. Y, así se ha trabajado en cientos de municipios, y así estamos ahora: con intensas ganas de defecar los problemas, no saber dónde y sin la posibilidad de disponer de papel higiénico. Todo un trance que a lo mejor, además, no tiene más solución que hacérselo encima, como colmo para los ciudadanos que ¡o pagas los impuestos! … o te embargo hasta la dentadura postiza. Esta característica situación de la de obrar solo con dos valoras: voluntad (que puede ser buena) y sentido común (que no es lo mismo que conocimiento suficiente) y olvidando la base de COMPETENCIAS y HABILIDADES.

El Alcalde es la figura que tiene facultades de poder y atribuciones para desarrollar en su Municipio, de él depende el bienestar de sus ciudadanos. Unas propias y otras atribuidas por delegación, puedes ser exclusivas y concurrentes o compartidas. Todas han de activar resultados positivos, puede ser un factor “cero” si una de ella altera y perjudica el orden ciudadano. El campo de responsabilidades es aún si cabe más amplio que el de un director general de una empresa y más en épocas de crisis. El Alcalde puede dimitir, pero no dejar de responder en su circulo de convivencia vecinal de un fracaso. Perder la autoestima es su pueblo, es una posición que implica un dolo en ocasiones insuperable. Al alcalde debe de saber que responsabilidades adquiere, la amplitud se su misión y que acabará rindiendo cuentas a sus ciudadanos. Todo un reto de propósitos y que sólo la capacitación en competencias le puede permitir sobreponerse en los momentos de asumir, delegar y renunciar.

Sus ediles son la pieza clave, ahí aún es más importante que tengan las competencias determinantes que aseguren el poder liderar sus materias y que a grandes grupos son más de cincuenta que afectan el desarrollo municipal (a exponer en otro post).

Todas las ellas desde la seguridad pública… hasta la construcción de centros docentes. Hoy en plena crisis, el modelo de gestión debe de ser lo más próximo al desarrollo empresarial. Trabajar por objetivos (aprender haciendo) pero con las competencias suficientes y dentro del abanico de la innovación abierta (aprender le otros que sepan más). APRENDER! humildad para aprender cada día todos los día y acepta toda ayuda que pueda sostener mejor la problemática municipal. NO CERRARSE EN UN MISMO. Generar formación en sus colaboradores y empleados como mínimo en las competencias clave:

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¡Alcalde, haz este ejercicio para sobre cada uno de tus colaboradores: Hoy es imposible progresar si no se asume el valor y posibilidades en el punto de partida. Hace falta más voluntad del cambio que nunca y la mediocridad es insostenible en la Administración Pública y menos en la Municipal