X_Gegants Los ojos del contrario “pillarlos” en plena discurso, sobre todo cuando estamos reclamando respuestas, es fundamental, para traerlo a nuestro terreno. Tanto como el ingenio para mantener la llama de las emociones positivas. Si no hay miradas, no hay comunicación. Cuando nuestros ojos son acogidos recibimos una dosis de autoestima, ¡nos están escuchando!: Aun qué ese otro no nos esté dando la razón aún, pero por lo menos existe la posibilidad.  Estudiar al contrario leyendole los ojos, es determinante, para poder tener la oportunidad de seducirlo. Los incompetentes no te miran a la cara. “La interacción de un cara a cara pasa por atender a los ojos (del contrario) más del cuarenta por ciento, … y también la boca es otro actor que nos delata”, según el profesor Sebastiá Serrano.

Leer la actividad de la cara, nos permite deducir el pensamiento subyacente y poder interactuar. Evitar la mirada, (que esta a la orden del día), incida que el actor soporta un complejo subyacente de inferioridad y además en la mayoría de los casos por falta suficientes de conocimientos y competencias en referencia a las alegaciones razonadas que se esgrimen. Este es el denominador común de muchas discusiones “a baja mira baja” entre un ciudadano y los que regentan la política y la administración.

La crisis y la nuevas deficiencias en compromisos y servicios, van a exponenciar el generar actitudes en la comunicación para reducir la mínimo los cruces de miradas negando la presencia del otro, evitar acéptalo y con ello no abrir el canal del reconocimiento mutuo previo e imprescindible para poder llegar a un acuerdo. Quién está habituado a mandar de forma dictatorial y predispuesto dispuesto a no tener que dar parte de una posible razón (aún qué la tengas) lo sabrás enseguida porque: no te mira y menos a los ojos. Quién da órdenes sin mirarte es que solo te va a usar, no compartir contigo una tarea o misión. Si evitas la mirada, dice Serrano,… “te distancias automáticamente, cosa que nos lleva a reafirmar el papel de lo ojos como organizadores principales de la sociabilidad”.

…Ah, ¡Caray! Ahora entiendo cómo a veces he estado hablando con personas intentando solucionar problemas y que al final no me han aportado nada. Ahora lo entiendo, son todos esos que ocupan cargos y que no tienen poder para solucionar: te miran algo cuando hablan y nunca cuando te escuchan. El colmo es cuando no te miran nunca, y, si además levantan los hombros es que se están protegiendo de un mal que eres tú con tus problemas. El instinto de conservación los delata. ¡Levántate! Dile que no vale para lo que está, y márchate.  El mundo político no pasa por un buen momento de comunicación entre ellos mismos y los demás actores que mueven el hilo de la Administración. ¡Imaginar! ¿Qué comunicación van a poder establecer estos, con sus ciudadanos votantes? La peor de todas: La de vérseles el plumero. Los efectos de la comunicación en las personas es un bien intangible que puede lograrlo o perderlo todo, simplemente un gesto que denote deshonestidad o desprecio por el interlocutor, es el inicio del proceso. Hay que quién esta trabajando en: "poner de moda el ser honrado". El lenguaje de la comunicación corporal y sobre todo facial, es la ventana que permitirá observar si se avanza. Los ojos nunca mienten.

Durante generaciones el ciudadano ha consentido recibir tratamiento discriminatorio (subliminal) que el de más arriba, ha ejercido por asunción de poder. Este tempo ha finalizado. Hoy ya, en el siglo de la información horizontal en todas las direcciones, el ciudadano común tiene derecho y las TIC lo hacen posible, exigir comunicación transparente, que sostenga la libertad de expresarse y ser atendido correctamente. Atenerse a las consecuencias si las comunidades (hoy implantadas en internet) alinean su poder, ante los hachos de difundir quién está donde no debe o sabe estar y defiende su posición ejerciendo la "no comunicación". Y, todo empezó en: ¿por qué no me mira, a los ojos?