X_Naiff En las próximas elecciones se dice que una de las opciones favoritas va a ser la abstención. ¿Qué ha pasado? Pues que nuestros políticos no son ni eficaces ni tienen nuestra confianza. Patricia Gabancho afirma que la sociedad democrática española en 1.979 era una sociedad comparable a una etapa de niño. Después de cuarenta años de Dictadura, depositamos toda la confianza en las administraciones cuales niños que confían ciegamente en sus padres.

Hoy ya estamos en ese momento entre adolescente y adulto joven. Y dentro de los adolescentes están los que no van a votar nada, los rebeldes. Los que se lo cuestionan todo pero votaran por alguna fuerza política. Y los que aún, sin ningún tipo de análisis como los niños, van a votar a tal o cual porque sencillamente es de los nuestros.

¿Qué puede hacer el adulto joven? ¡Exigir un cambio en los políticos! Ante todo queremos políticos formados, ¿o acaso ustedes si tuvieran una empresa no contratarían al mejor? ¿Para dirigir un negocio, solo les valdría alguien con ideas y buena voluntad o además exigirían formación específica? Personalmente si tuviera que escoger un director general par mi empresa, exigiría que tuviera formación, la mejor posible. Experiencia y actitud de entrega a la causa. ¿Por qué no hacemos lo mismo y pedimos por lo menos un test de aptitudes y la mejor formación posible para nuestros dirigentes? Podemos seguir permitiendo, como por ejemplo, estar bajo un ministro de Industria que sin razón técnica, entregó Endesa a los italianos ¿será que solo tiene una formación básica elemental? y con ella balancea los intereses de todos y la contraposición de intereses sociales comunes en función al lado del terreno de juego en que esté en cada momento. El mismo que ahora como President de la Generalitat, ha de defender hoy un Estatut que en su momento lo boicoteo cuando vestía la camiseta de Ministro. ¡Por favor, exijamos la mejor formación para los responsables de nuestros dineros! No más de mantener una carga de nóminas políticas de personal que carece de aptitudes. La nueva sociedad global exige resultados. Sin dirigentes aptos no existe brújula alguna que apunte al norte correcto.