X_Cadiz (90) El poder político carente de prejuicios en él que él fin justifica cualquier medio, ya sido la constante en estas dos últimas décadas en el partido que han jugado el mundo financiero y el político, unos siempre han sido los mismos y los segundos han ido cambiando al son de los primeros. Ahora bien, ambos han empleado a la gente para multiplicar sus negocios y cada vez más poder. Una espiral que ha llevado al límite de tener que reinventar otra vez la economía de mercado agotada ahora por la crisis. Muchos cargos políticos están agotados y carentes de medios para ilusionar a sus votantes, su capacidad de generar emociones ha tocado fondo y tienen que dar pasos a una nueva civilización para la administración del poder que esté más cerca del ciudadano: El Alcalde[1]

Es la figura política es la que está más cerca de las personas de su territorio, las conoce, sabe lo que necesitan y debe de trabajar para lograrlo. Un alcalde con aptitudes debe velar por sus clases sociales, cómo lograr su afinidad, cómo conservarla y en el caso de perder su confianza el porqué. A los hombres, dice Maquiavélo, … “les preocupa más el presente que el pasado, y si en el presente se encuentran bien, lo disfrutan y no buscan nada más, es más, defenderán al príncipe (o quién los lidere), con todos los medios, siempre que en los demás asuntos sea coherente consigo mismo”. Este ha sido en estado de bonanza mientras el economía permitía aspirar a un sin límite de ventajas sociales. Ahora ya no así. Paro, destrucción de puestos de trabajo y deudas adquiridas sin visión de cómo poder pagarlas. Los hombres tienen que mirar al futuro, ver que se está produciendo de forma subyacente y que sus efectos aparecerán en forma de sucesos con problemas que volverán a alterar una y otra vez las situaciones de los ciudadanos afectados en su nivel se subsistencia por la economía en crisis.

Los ciudadanos, son ingenuos y se dejan seducir por las cualidades de los falsos líderes que saben ocultar y son hábiles fingiendo y disimulando cuando no tienen soluciones y venden falsos promesas sabiendo que los hombres son tan ingenuos y responden tanto a las necesidades del momento, que quien engaña siempre encuentra a alguien que se deje engañar. Las personas ante problemas sin solución, protegen su mente aplazando la preocupación para un mañana, situación que es evidente tiene el límite de llegar a un desespero y entonces, sí culpa a quienes han forjado su pasado, exigiendo responsabilidades como otro remedio emotivo para justificar que el mal es causa de muchos y rompen los vínculos con quienes se hacían temer o amar y que les prometía medios de vida y estabilidad social. Todo esto ocurrirá cuando las cuentas del Estado empiecen a tener más deudas que ingresos y no haya víveres ni provisiones que repartir a todos esos que están acostumbrados a ser atendidos con el pico abierto cada mes. Esta situación cerrará las puertas de las soluciones de arriba debajo de las instituciones al personal afín y será el momento de tener las personas que buscar soluciones horizontales, las que siempre en toda la historia se ha reinventado la economía tribal, la que se puede desarrollar en un territorio para su territorio, la que podemos llamar: Economía kilómetro cero.

El alcalde deberá de liderar las soluciones de su municipio. Deben de preparase, formarse para aprender a gestionar la economía vital para que tengan trabajo los ciudadanos. Alcalde aprender a ordenar y a protegerse de los colaborador ineficaces que solo buscan influencias. Es el momento de releer el arte de ordenar lo mejor para el poder civil y ahí esta narrado por Maquiavélo en o obra: El Príncipe. El alcalde debe de convertirse en jefe y en defensor de los habitantes menos influyentes, buscar la forma de debilitar a los poderosos esos que solo miran para ellos mismos.


[1] O la Alcaldesa