Neuropolítica, Artículos de opinión
Neuropolítica y la Economía de la Felicidad _ por Miguel Carrión_
Que el dinero no hace la felicidad ni tampoco lo compra, es cierto. Pero que sin el dinero la mayoría de los individuos se le rompe el control mental, también es un hecho evidente. España será el gran laboratorio humano para analizar si un individuo sin recursos puede superar “la utopía de la felicidad” y su interacción con la “utopía de consumo[1]”, tendremos por mucho tiempo, millones de personas tienen que sobrevivir en la economía de crisis económica y ocurrirán casos clínicos aún por descubrir. Las técnicas para el control emocional de las voluntades de las personas, neuropolítica empieza a ser una realidad, esta ciencia en práctica, es el ejemplo más claro para el ejercicio de la estratégica comunicación emocional, llega a apelar a lo sensible de las personas
y las logren ilusionar en que pueden tener la posibilidad de lograr una estabilidad en sus ingresos económicos de acuerdo con las necesidades que cada uno marca en su universo privado para entrar en el umbral prosperar y tener una estabilidad económica, indispensable para mantener un equilibrio psicológico.
Hoy hay una relativa calma social ante la actual inimaginable situación de crisis, porque los individuos están inundados de una lluvia de emociones que solo le permiten visionar su futuro de hoy y mañana. Los políticos orientas y cambias a diferentes estados de pensamientos a las personas afectadas y las que lo estarán en las siguientes hornadas con un continuo bombardeo de emociones unas en base posibles y la mayoría inventadas imposibles de realizar, pero que mientras la mente de los afectados las digieren, estos mantienen un estado de pasividad social. Esto tiene una realidad psicológica, el afinamiento de masas de personas ante un problema sin solución si además logran crear comunidades de afectados (por aquello de que mal de muchos…) se puede lograr que los individuos acaben adaptándose a lo que parecería insoportables en otras condiciones. ¡Vaya, eso de!: ingenieros de camareros y comerciales en conductores, y estudiantes en recolectores… ¡Claro está!, si es que los inmigrantes no cubriesen ya estos puestos.
Se han cambiado los papeles en el mundo de la economía, al principio, esta era para dar respuesta a las necesidades de las personas y ahora es lo contrario “la gente” solo es la parte menos importante y además más manipulables del ciclo económico, controlados los mismos que se han apropiado de la naturaleza. Se la compran, venden y reparten como: combustibles fósiles, países y tecnologías avanzadas. Su único objetivo (a la vista de la prensa está), es el de enriquecerse ellos y su casta. El ciudadanos de a pie y en mayor grado esa sociedad media, que se a creado en Europa en base a la economía del consumo, ahora debe de retroceder a un nuevo estado de adversidad y reformar su estado mental para ello. Van a captar nuevas emociones para ilusionarlos con imposibles hipótesis de que se esta creando una sociedad emprendedores que les solucione su “egoeconomía”, sabrán que por ahora en España no hay indicador alguno de ellos, pero se cogerán a estos salvavidas emocionales que evitan el hundirse psicológicamente. Fútbol, Toros, Millets, Gürkels, Estatut, y Ministras que se promocionan. Todo bajo el paraguas sonoro por la voz del Ministro Corbacho, que siempre viene a decir … "todo depende de lo que suceda”. Se trata de entretener, de crear falacias emocionales, de que las personas no piensen en su futuro.
Los políticos lo saben y su fábrica de cuentos y de nuevas historias les permiten llegar a las mentes de las personas, aplacarlas, en ir mentalizándolas (en el caso de España) para lo que queda se siglo, ya no volverá la economía de la felicidad, tal la tocaron muchos con la punta de los dedos en la última década del boom inmobiliario. Con una política paternalista (chapucera), los políticos se esfuerzan en engatusar la mente de sus votantes, por lo menos, hasta que hayan ejercido su derecho de voto, con todo tipo de músicas celestiales y cuando esta armonía de rompe hacer el mayor ruido posible en otras direcciones, para entretener y distraer la capacidad racional de las personas de poder plantearse revelarse si su estado económico peligra.
El capitalismo ayudado por todos los políticos, está alimentado una comunicación cultural emocional para sus intereses. Llegan a penetrar en las relaciones íntimas de las personas, en la formación de sus pensamientos, y todo esto con una naturalidad que las técnicas de la Neuropolítica permite. Ahora que además tengan la bendición de Dios, ya es otra cosa.
[1] Eva Illouz; Papel de la psicología clínica popular en la conformidad de la identidad moderna.
