X_Obrera Quién ha de estar más cerca de los ciudadanos en tiempos de crisis es el Alcalde. Aparte de Cumplir y hacer cumplir la Constitución, la ley, los derechos del Gobierno, las ordenanzas, y los acuerdos de Concejo y ordenar los gastos municipales de acuerdo con el plan de inversión y el presupuesto como misiones destacadas, la situación cambiante de la economía fuerza a que focalice su misión a crear riqueza productiva en su territorio para el bien de conciudadanos. Transformar su política y gobierno municipal en crear y apoyar acciones que logren crear puesto de trabajo. El tiempo lo debe de emplear en buscar aliados

de otros municipios, comunidades y estados nacionales e internacionales. No debe esperar que se le aparezcan inversores en proyectos de industrialización, comercialización o servicios como hasta ahora venía ocurriendo. Los poseedores de proyectos con trabajo para su pueblo o ciudad, están fuera, hay que ir a buscarlos. Lo mismo con quienes tienen fondos para inversiones que por pocos no necesitan publicitarlos demasiado. Hay que ir a arrancar las pocas ayudas e inversiones a la administración del Estado a la fuente donde administren las mismas, ser pesado y saber comprometerse con los que manejan el poder, es la habilidades que los alcaldes en España deben de aprender a ejercer.

Los tiempos en que ser alcalde o concejal llevaba intrínseco en muchos casos una sobresaliente autoestima y poder estar entre la tramoya que movía oportunidades de influencias en negocios o simplemente profesionales, ya ha acabado. Ahora el alcalde y su equipo en su futura normal actividad van a tener pocas oportunidades de generar dopamina por alcanzar éxitos sorprendentes, los negocios escasean y los ciudadanos cada vez van a estar menos indulgentes y más críticos ante las medidas de austeridad que los municipios van a tener que optar por carecer de medios presupuestarios suficientes. El ambiente se va a enrarecer entre sus empleados públicos y funcionarios que por la reducción de sus emolumentos, que en el próximo decenio de irán ajustando a la baja.

El alcalde debe de formarse, estudiar y educarse para tener un pensamiento global y abierto a la innovación. Debe de aprender todo lo relacionado con la emprendeduría y viveros de empresas. En los trucos de management de la logística kilómetro cero o la nanologística como la única arma crear puestos de trabajo, teniendo como origen y final la gente de su territorio revirtiendo los beneficios en los mismos. Un alcalde debe de saber idiomas para abrirse al mundo exterior, poder mantener comunicación con sus homónimos en otros países. La comunidad de alcaldes va a tener más poder que los estados que están comprometidos con instituciones internacionales prisioneros por la disciplina del endeudamiento soberano.

El alcalde ha de empeñar su figura que como la del director general de una empresa. Deben de pensar en como lograr que sus ciudadanos tengan oportunidades de tener puestos de trabajo, estar cerca de ellos y no esperar que otros políticos que nunca han estado viviendo en su territorio arriesguen así como así por el mismo. Los próximos años los pueblos y ciudades que lograran acercarse a un Estado de Bienestar serán aquellas que sus alcaldes actúan más como emprendedores empresariales que como simple gestores políticos, administradores o funcionales.

Sólo llegarán bien gestionados, a la meta del 2025, aquellos municipios que sus alcaldes hayan adquirido competencias y habilidades para combatir en el reto de la globalización en tiempos de crisis. ¿Cuántos lo lograrán? De ello dependen muchas familias y parte de la actual generación de jóvenes en desempleo.