Basándonos en la neurociencia, que estudia la estructura, la función, el desarrollo, la química, la farmacología y la compleja patología del sistema nervioso; y ante la necesidad de buscar salidas a la caduca actuación de los políticos que actúan y ejercen con una idiosincrasia, al estilo de autoridad impuesta como en los principios del siglo pasado,

y, que hoy soportan distintos rangos de ciudadanos desde los que vivieron la época de la dictadura en su juventud, que conviven con los boomers, hoy adultos. sí, los que la mayor parte de la comunicación política la recibieron por la T.V. y que ocupan y trabajan ahora como ejecutivos, funcionarios y políticos y muy pronto con los que están están empujando a estos, los nuevos gamers, esa remesa de jóvenes, que en su formación,  han anclado en sus cerebros el mensaje de los videojuegos, y se conexionan entre ellos en "telefonía instantánea" a los que poco les ha podido intoxicar la política desde la pequeña pantalla, porque "han pasado" de estar delante de ella.

Esta situación provoca un cambio radical en la forma de actuar, y por supuesto  debe de empezar también a hacerlo en la forma de pensar, en como utilizar la función cognitiva de otra forma, de una manera más eficiente para acoplarse al hostil entorno de la forma más racional. Esta necesidad da paso a la “nueva NEUROPOLITÍCA”, como defensa para el ciudadano, ante la falta de formación de sus dirigentes, que es una evidencia indiscutible, y que lo demuestran en que sus energías las emplean en destruirse los unos y todo ello costeado por nosotros, el conjunto de ciudadanos grises”.

La neuropolítica analiza las reacciones y la forma de actuar de la clase política, analizando y contrarrestando las reacciones cognitivas de las personas. La neuropolítica es igual de aplicable al mundo empresarial por la similitud en su estructura jerarquizada, donde la gobernanza no siempre se ejerce desde los cargos dirigentes con la efectividad y la ética necesarias.

"Con pocos datos y en poco tiempo, la neuropolítica nos ayuda a descubrir lo que se oculta en el interior de nuestra clase política para poder tomar la mejor decisión con la mayor probabilidad de acertar", para los intereses de subsistencia del “ciudadano gris”.